¿A que denomínanos sexo casual?
Yo entiendo que es mantener relaciones sexuales de forma inesperada, con personas desconocidas.
Dicen los expertos que hay que andarse con ojo, por aquello de las enfermedades de transmisión sexual.
Pero todos bell@s somos muy conscientes de ello, y ¿porque no vamos a disfrutar del sexo ocasional si se tercia?
Yo no lo encuentro extraño ni malo, me parece maravilloso, el sexo es muy importante para sentirnos bien.
Recuerdo una anécdota que me explico mi amiga Sandra.
¿Os acordáis de mi grupito?..... He aquí su pequeña anecdota....
¿Os acordáis de mi grupito?..... He aquí su pequeña anecdota....
Una noche en la GUARIDA DEL LOBO un local de ocio del parís más oscuro, me puse a bailar, junto a mí se coloco un hombre de unos 45 años torpe como un oso, “cuéntame tus secretos” me susurro al oído, “me gustas”.
Hacía un calor tremendo y el alcohol empezó a invadir mi cuerpo. No sé cómo llegamos a su coche y caí en el asiento de atrás.
Sin embargo su fogosidad se esfumó en cuanto estuvo tumbado sobre mí, cara a cara, desnudos. Notaba su pene flácido, rozando mi coño ardiente, mojado, locamente excitado. Le oía susurrar maldiciones aferrándose a mi cuerpo, en la oscuridad de la noche , me pareció ver brillar lagrimas de frustración en sus pequeños ojos verdes.
Debería a verle consolado, pero no hice nada, había bebido mucho y pronto me pareció absurdo tener una polla así de inútil intentando follarme sin éxito.
Me di la vuelta como pude, dándole mi culo. De pronto note un cosquilleo suave en la planta de los pies que me subía hacia la entrepierna, una sensación húmeda y placentera que se detuvo en el agujero de mi ano, me moví para ponerme más cómoda sin abrir mis ojos.
Esa sensación invadió todo mi cuerpo, me abandone y me deje hacer por aquel hombre extraño que aun hoy no sé cómo se llamaba.
La humedad subió lentamente hasta mi nuca, mordisqueándome el cuello, besándome la espalda, lametones que me hicieron hervir la sangre. Me hubiera corrido si llega a continuar, pero se detuvo de repente.
Levante mi culo para encontrar su polla y palpar en que situación se encontraba.
Estaba tiesa como un palo, la roce con mis nalgas, sintiéndola endurecerse más, resbaló ante la misma entrada al templo sagrado de mi culo, donde le estaba esperando con ansia. Sentía el glande inflamado y mi vulva palpitaba, excitada ante aquella verga tan tiesa.
No me lo pensé, me la introduje por el coño hasta el final, apretándome a ella, notando sus huevos en mi culo
Me moví de manera ondulante deslizándola por mi suave coño, él permanecía tenso, quieto, ¿acaso me temía?....Prácticamente lo que le pasaba era que no se creía la dureza y envergadura que tenía su polla, alucinado ante tanta posesión de mi coño sobre él.
Me la clavó una y otra vez, hasta mi fondo, notándola en mi vientre.
En tres embestidas ya note como se corría, llenándome entera de leche tan espesa que me costó limpiarla con el clínex.
Yo no me corrí, quizás por el alcohol que llevaba mi cuerpo. Se derrumbo sobre mí, mientras su polla empequeñecía a pasos agigantados volviendo a ser la flácida cosa de antes.
Se coloco a un lado, con respiración entre Cortada por la excitación, quedándome liberada, me vestí y marche hacia mi coche…
Rumbo desconocido…





































