Pocos son los hombres que han conseguido dominarme en la cama, y menos aun a los que he regalado mi culo.
Pero él se lo ha ganado a pulso, con paciencia, a sabiendas que yo pasaba de él, ha sabido ganarme de tal manera, que mi devoción es absoluta.
No diré su nombre, pues no quiero ni me apetece, es mi historia, solo mía, compartida con vosotros en parte.
Hombre de mirada penetrante, intensos ojos marrones, cuerpo perfecto, altura la ideal, un sueño para muchas mujeres, en las cuales me incluyo.
El sexo ha sido lento en llegar, pero con una calidad inigualable, dando prioridad a las palabras, a conocernos a escucharnos, a saber el uno del otro con sinceridad, sin miedo, sabe tanto de mí como yo de él.
Nunca antes bella se ha sentido tan segura, tan amada, tan respetada, ni bestia tan satisfecha, tan dominada, tan bien follada.
SENSACIÓN RECTAL
Sonó la llamada perdida de rigor, que me avisa que ya está aquí, abrí la puerta y entró en mi casa, un beso y una sonrisa. Sin mediar palabra me envolvió en sus grandes brazos, fui suya a partir de ese momento.
Durante las cuatro horas siguientes me derrumbe en sus brazos, como nunca antes lo había hecho con ninguno.
Sentados en el sofá, besándonos, tocándonos, comiéndonos la boca, solo pensaba en lo bien que me hace sentir.
Cuando su polla penetro en mi coño, después de pedírmelo con delicadeza, la presión me hizo estremecer, pero yo ya no quiero coño, quiero que me penetre por el culo, quiero sentir de nuevo la sensación de tenerle tan estrechamente para mi sola.
Y entonces me enculó: Dios mío que bueno es!!. Sabe cómo hacerlo, sabe como relajar para que no duela, para que entre con suavidad, que autocontrol!!, que elegancia.
Movimientos lentos, cuidadosos, el contacto muy pleno y poco doloroso, casi imperceptible ante el placer que me hace sentir,.
Ahora yo siento una segunda oportunidad, y no es el camino plano de la vagina, sino un lugar completamente nuevo para mi conciencia.
Y así ha empezado mi ingenua complicidad, dos veces mínimo en semana, siempre a altas horas de la noche, él un experto analista del culo y yo una aprendiz muy atenta y predispuesta.
Deseo volver a verle, a tenerle, a follarle, a que me folle, lo quiero todo de él, y le daré todo de mi, sin pensar en un futuro , si no en el presente que vivo ahora.
Bella y bestia






























